Derechos y Obligaciones Mutuas entre la Mujer y el Hombre

Derechos y Obligaciones Mutuas entre la Mujer y el Hombre

La familia desde la perspectiva del Islam es un núcleo social pequeño, y las sociedades más grandes están formadas por estos pequeños núcleos sociales. Este pequeño núcleo social está formado por una mujer y un hombre, y crece con el nacimiento de los hijos. Entre los integrantes de la familia existe completa comunicación y tienen propósitos y beneficios en común. La felicidad de cada uno de sus integrantes depende de la felicidad de los demás miembros de la familia. La mujer y el hombre después del matrimonio deberán tener en cuenta a todos los miembros de este núcleo, respetar la opinión de todos y no ser egoistas. La relación entre la mujer y el hombre no es como una relación de dos socios, dos vecinos o dos amigos, sino mucho más elevada y a nivel de "unidad" y "solidaridad".

El Sagrado Corán al respecto da una explicación muy interesante:

﴿وَ مِنْ آياتِهِ أَنْ خَلَقَ لَكُمْ مِنْ أَنْفُسِكُمْ أَزْواجاً لِتَسْكُنُوا إِلَيْها وَ جَعَلَ بَيْنَكُمْ مَوَدَّةً وَ رَحْمَةً إِنَّ فِي ذلِكَ لآَياتٍ لِقَوْمٍ يَتَفَكَّرُونَ ﴾

«Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona». (30:21)

La frase «haberos creado esposas nacidas entre vosotros» se refiere a la fuerza de conexión y relación.

En otra de sus aleyas respecto a la mujer y el hombre dice:

﴿ هُنَّ لِباسٌ لَكُمْ وَ أَنْتُمْ لِباسٌ لَهُنَّ ﴾

«…son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas». (2:187)

La descripción de la mujer y el hombre como vestidura uno del otro muestra también la fuerza de conexión y relación entre ellos. Ya que "vestidura" es lo más cercano al cuerpo humano y su necesidad es fundamental para cubrirlo del frío y calor, cubrir sus defectos, darle belleza y tranquilidad. Sucede lo mismo entre la mujer y el hombre, y deberá ser así.

El Islam para formalizar los fundamentos de la familia y la buena comunicación entre la pareja presta gran importancia a este tema y fija para cada uno de ellos obligaciones y derechos. Los derechos y obligaciones de la mujer y el hombre pueden resumirse en dos partes: Una, las obligaciones en común y la otra, las obligaciones individuales.

A continuación describimos cada una de éstas:

Los Derechos y Obligaciones en común

Los derechos y obligaciones en común que tanto la mujer como el hombre deben respetar son:

1. Buen trato. El comportamiento entre la mujer y el hombre deberá ser bueno y completamente aceptable.

El Sagrado Corán dice:

﴿ وَ عاشِرُوهُنَّ بِالْمَعْرُوفِ ﴾

 «Comportaos con ellas de buena manera». (4:19)

El vocablo "ma'ruf" (debido) ante el vocablo "munkar" (indebido) significa el comportamiento apropiado desde el punto de vista de las leyes islámicas y del intelecto. Esta aleya se dirige a los hombres, pero las mujeres también tienen esta misma obligación.

La mujer y el hombre deberán ser amables, tener buen temperamento, afables, sonrientes, compasivos, colaboradores, confiables, educados, justos, sinceros, confidentes, honestos, fieles, bien intencionados y tener buen comportamiento entre sí. En las narraciones también se ha enfatizado respecto al asunto del buen trato entre la mujer y el hombre.

El Mensajero de Dios (BP) dijo:

"Los hombres más perfectos desde la perspectiva de la fe son aquellos que tienen mejor carácter".

"Los mejores entre vosotros son aquellos que tratan bien a sus esposas".[55]

2. Atraer la atención del marido. La mujer y el hombre tienen la obligación de respetar los derechos mutuos en cuanto a higiene personal, vestido, arreglo del cabello y afeitar el rostro. El Islam recomienda a las mujeres que se arreglen y maquillen en sus hogares y utilicen sus mejores vestidos para sus esposos, sean limpias y se perfumen.

El Imâm As-Sâdiq (P) dijo:

"Una mujer fue a visitar al Mensajero (BP) y dijo: "¿Cuáles son las obligaciones que la mujer debe cumplir ante su esposo?" Respondió: "La obligación de la mujer es que se perfume con las mejores fragancias, vista las mejores ropas, se adorne con los mejores adornos y en esta forma por las mañanas y por las noches se ofrezca a su esposo. Las obligaciones del hombre hacia la mujer son todavía más que éstas".[56]

El hombre tiene también estas mismas obligaciones hacia su esposa; Debe ser aseado y pulcro, utilizar perfumes y vestir bien, afeitar su rostro y arreglar su cabello, y vivir en una casa bella.

El Imâm As-Sâdiq (P) relata de sus ancestros y éstos del Mensajero de Dios (BP) que dijo:

"Cada uno de vosotros deberá prepararse para su esposa; Al igual que la mujer se prepara para su esposo. –Entonces el Imâm As-Sâdiq (P) agregó– Significa respetar la limpieza y el aseo personal".[57]

El Mensajero de Dios (BP) dijo:

"La obligación que tiene la mujer hacia su esposo es preparar la comida y ropa de éste, y presentarse ante él con buen rostro. Si lo hace, cumplió con su deber".[58]

Hasan Ibn Ÿahm relata:

"Vi que el Imâm Mûsâ Ibn Ÿa'far (P) había teñido su cabello con henna (o alheña). Le dije: "¡Ofrezco mi vida por ti! ¡¿Habéis teñido vuestro cabello con henna?!" Respondió: "¡Si! Ya que la castidad del hombre incrementa cuando se arregla para su esposa.

Las mujeres han perdido su castidad ya que sus esposos no se acicalaron ni arreglaron para ellas.

–Entonces agregó– ¿Acaso te gustaría ver a tu esposa en la forma que tu mismo te presentas ante ella?" Respondí: "¡No!" Dijo: "Lo mismo sucede a tu esposa".[59]

3. Satisfacer los deseos mutuamente. El objetivo principal del matrimonio no es satisfacer los deseos e instintos sexuales, sino que es uno de los propósitos importantes que estimula a las personas para el casamiento e influye fuertemente en el fortalecimiento de los fundamentos de la familia y buenas relaciones de la pareja. Por lo tanto, satisfacer los deseos mutuamente es uno de las obligaciones de los cónyuges.

La mujer y el hombre para beneficiarse y satisfacer sus instintos sexuales deben estar preparados uno para el otro. Cuando uno de ellos tiene deseos de realizar el acto, el otro debe estar preparado y no poner pretextos ni obstáculos.

El Mensajero de Dios (BP) dice a las mujeres:

"No alarguen vuestra oración para evitar que vuestros esposos se beneficien de la realización del acto con vosotras".[60]

El hombre y la mujer cuando realizan el acto sexual, no deberán pensar sólo en satisfacerse ellos, sino que deberán pensar también en satisfacer a su pareja. Ya que satisfacer los instintos sexuales provoca gran efecto en las buenas relaciones de la pareja y fortalece los fundamentos familiares.

El Príncipe de los Creyentes, 'Alî (P), dijo:

"Cuando alguno de vosotros se acerca a su esposa para realizar el acto, no os apresuréis para llevarlo a cabo".[61]

El Imâm Ridâ (P) (cuando transmitió una narración) dijo:

"La mujer espera de ti lo mismo que tu esperas de ella".[62]

4. Atención y educación de los hijos. Atender a los hijos, cuidar de su salud y educar su cuerpo y alma, es una obligación tanto del padre como de la madre y necesita de comprensión, colaboración y seriedad por parte de los dos. El padre en este caso tiene una obligación más importante, pero el papel que juega la madre es más delicado y formativo.

Las obligaciones individuales del hombre y de la mujer

1). Las obligaciones del hombre: El hombre además de las obligaciones que tiene en común con la mujer, tiene también una serie de obligaciones individuales, aquí mencionamos sólo algunas de éstas:

a). Supervisión y Tutoría de la Familia: En el Islam la supervisión, administración y tutoría de la familia ha sido designada a los hombres.

Dios Todopoderoso en el Sagrado Corán dice:

﴿الرِّجالُ قَوَّامُونَ عَلَى النِّساءِ بِما فَضَّلَ اللَّهُ بَعْضَهُمْ عَلى بَعْضٍ وَ بِما أَنْفَقُوا مِنْ أَمْوالِهِمْ فَالصَّالِحاتُ قانِتاتٌ حافِظاتٌ لِلْغَيْبِ بِما حَفِظَ اللَّهُ﴾

«Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Dios manda que cuiden». (4:34)

Los asuntos familiares deberán ser realizados con acuerdo y armonía. Pero de cualquier forma esta sociedad pequeña, al igual que cualquier otra sociedad, sin un supervisor y administrador con mando e influencia no podrá plasmarse en forma perfecta. La mayoría de las familias que carecen de director no cuentan con una buena situación. Por lo tanto la mujer o el hombre deberán aceptar la obligación de supervisar y cuidar a la familia.

De ahí que la perspectiva de razonamiento de la mayoría de los hombres es superior a la de las mujeres, y ya que cuentan con más preparación para administrar y dirigir la vida y están más preparados para soportar los problemas, por eso les han sido otorgadas las obligaciones de la supervisión de la familia. Al contrario, la mujer es más sensible que el hombre. Por lo tanto lo que conviene a la familia es que la mujer acepte la supervisión del hombre y las actividades importantes de la vida las realicen a través de la consulta y de lo que él decida. Y en caso de que exista un desacuerdo acepte su autoridad.

Aclaremos que el propósito de la supervisión del hombre no es que a través de un acto de "poder" y sentimiento de "superioridad" dirija a la familia, sea un autócrata y niegue la oportunidad de opinar a los demás miembros de ésta. El supervisor y el buen director sabe perfectamente que ningún establecimiento sea pequeño o grande puede ser dirigido a la fuerza y con engreimiento, en especial el núcleo familiar que deberá ser el lugar de descanso y tranquilidad, donde se educa a los hijos que son la promesa del futuro. Debe programar de forma correcta para conducir de la mejor forma a la familia por medio de la consulta y opinión de todos los miembros, debe atraer la cooperación de éstos en la resolución de los problemas y en la toma de decisiones y dar la última opinión en caso de haber contradicciones.

Las obligaciones Administrativas del hombre pueden resumirse en tres partes:

  1. Cubrir los gastos, ajustar los programas de vida a través de la consulta e intercambio de opiniones y atender las cuentas de ingresos y gastos de la familia;
  2. Proteger, cuidar y defender a los miembros de la familia.
  3. Supervisar los asuntos religiosos, morales, culturales de los integrantes de la familia, dirigir a los miembros en el desarrollo, perfección corporal y espiritual; evitar que suceda cualquier corrupción social y moral.

b). Proveer el sustento. En el Islam fue dada al hombre la obligación de proveer todos los gastos de la familia.

Ishaq Ibn 'Amâr pregunto al Imâm As-Sâdiq (P):

"¿Qué obligaciones tiene el hombre hacia la mujer?" Dijo: "Surtir sus alimentos y vestido, y perdonarle sus equivocaciones".[63]

c). Respeto y Benevolencia. El hombre tiene la obligación de valorar a su esposa y considerarla como un favor de Dios. Debe respetarla, ser benevolente, perdonarle sus equivocaciones y no ser severo ni obstinado hacia con ella. El Islam considera a éste comportamiento como derecho de la mujer y obligación por parte del hombre.

El Imâm As-Saÿâd (P) dijo:

"El derecho de tu esposa es que sepas que Dios Todopoderoso la hizo un medio de tranquilidad y amistad para ti, y es un favor de Dios hacia ti. Entonces respétala y se benevolente con ella. Deberás ser compasivo con ella ya que depende de ti. Deberás proveer sus alimentos y vestido, y si cometió alguna equivocación deberás perdonarla Aunque tú también tienes derechos por parte de ella".[64]

d). Vigilar los asuntos religiosos y morales. El hombre tiene la obligación de cuidar los asuntos de creencias, morales y religiosos de su esposa, o él mismo ayudarle o poner a su disposición los medios de enseñanza. Deberá cuidar de su comportamiento y conducta. Invitarla a realizar buenos actos y tener buen carácter, evitar cualquier mal comportamiento y mala conducta. En una palabra salvarla del fuego del Infierno e invitarla al Paraíso.

Este es uno de los ejemplos y condiciones de la supervisión y el hombre debe asumir su responsabilidad.

El Sagrado Corán dice:

﴿ يا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا قُوا أَنْفُسَكُمْ وَ أَهْلِيكُمْ ناراً وَقُودُهَا النَّاسُ وَ الْحِجارَةُ ﴾

«¡Creyentes! Guardaos, vosotros y vuestras familias, de un Fuego cuyo combustible lo forman hombres y piedras…». (66:6)

2. Obligaciones de la mujer. La mujer también tiene numerosas obligaciones importantes que cumplir respecto a su esposo, y las narraciones han mencionado algunas de éstas. Todas las obligaciones han sido resumidas en una corta frase y esta es "tener un buen comportamiento hacia el esposo".

El Príncipe de los Creyentes, 'Alî (P), dijo:

"El ÿihâd (lucha santa) de las mujeres es guardar un buen comportamiento hacia su esposo".[65]

La frase "guardar un buen comportamiento hacia el esposo" que vemos en esta narración, es una frase corta pero posee un amplio significado y contiene todo lo bueno. Esta frase corresponde a la mujer que se comporta correctamente con su esposo, acepta el grado de supervisión de éste y lo protege; respeta su postura dentro de la familia y ante los hijos; consulta con él los actos importantes; obedece sus órdenes; si acaso el hombre considera inconveniente que salga de casa no lo hace; con alegre proceder y buen carácter y con amabilidad anima al hombre y convierte el hogar en un centro de alegría y amabilidad; en las dificultades y contrariedades, ayuda a su esposo y lo consuela; cuida de los bienes de su esposo y evita mal gastar y la prodigalidad; lo incita a realizar actos buenos; viste su mejor ropa dentro de la casa, se maquilla y embellece para su esposo y siempre se encuentra preparada para entregarse a él; se preocupa por los quehaceres de la casa y por educar a sus hijos; es confidente, honesta, amable y compasiva…

Respecto a una mujer como la descrita puede decirse que "guarda un buen comportamiento hacia su esposo" y sus actos se encuentran al nivel del ÿihâd o la lucha santa en el sendero de Dios.

Las narraciones han enfatizado respecto a algunos otros temas:

  1. Obedecer al marido en asuntos permitidos;
  2. Obedecer al marido en las relaciones sexuales y en disfrutar de este acto; a menos que tenga alguna prohibición dentro de la ley islámica;
  3. Ser honesta y cuidar los bienes del esposo;
  4. Cuidar de la castidad y pudor;
  5. Contar con el consentimiento del esposo para salir de casa.

El Imâm As-Sâdiq (P) narra de sus ancestros que el Mensajero de Dios (BP) dijo:

"El hombre no ha obtenido mejor ganancia, después del Islam, que una esposa musulmana la cual le cause alegría al verla, que obedezca sus órdenes, cuando él se encuentra ausente se cuide a sí misma (cuide de su castidad) y cuide los bienes de él".[66]

El Imâm Muhammad Bâqir (P) dijo:

"Una mujer fue a visitar al Mensajero (BP) y le dijo: "¡Oh, Mensajero de Dios! ¿Cuáles son las obligaciones que tiene la mujer ante su esposo?" Respondió: "Deberá obedecerlo y no desobedecerlo, sin su permiso no debe dar limosna de aquello que le pertenece a él, sin su permiso no debe ayunar meritoriamente, no debe oponerse si quiere realizar el acto sexual aunque se encuentre montado en un camello. Sin su permiso no debe salir de casa".[67]

 

 

[55]- Bihâr Al-Anwâr, t.71, p.389.
[56]- Wasâ’il Ash-Shî'ah, t.20, p.158.
[57]- Mustadrak Al Wasâ’il, t.14, p.296.
[58]- Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.254.
[59]- Wasâ’il Ash-Shî'ah, t.20, p.246.
[60]- Wasâ’il Ash-Shî'ah, t.20, p.164.
[61]- Mustadrak Al Wasâ’il, t.14, p.221.
[62]- Ídem.
[63]- Makârim Al-Ajlâq, t.1, p.248.
[64]- Bihâr Al-Anwâr, t.74, p.5.
[65]- Bihâr Al-Anwâr, t.103, p.252.
[66]- Wasâ’il Ash-Shî'ah, t.20, p.41.
[67]- Wasâ’il Ash-Shî'ah, t.20, p.158.